viernes, 12 de septiembre de 2008

¡Explicámelo con hepatocitos!

Siempre es interesante ver cómo al especializarse uno en determinada área de la actividad humana, más tarde o más temprano termina bañándose en lenguajes que son absolutamente propios de tal. Lenguajes que, sin dejar de pertenecer —en nuestro caso al menos— el castellano, son tan indescifrables para el oido ajeno que parecen venir de tierras a la vez tan lejanas como extrañas (claro que a veces captamos alguna que otra palabra porque sigue siendo castellano; lo mismo que nos pasaría en una conversación cotidiana con otras lenguas romances como el italiano).
Así, los que hablamos de Medicina podemos pasarnos horas hablando de células, receptores, bombas sodio/potasio, proteinas, palabras terminadas en "hemia" o en "uria", triglicéridos, ácidos fosfóricos, adeninas trifosfatadas, tales o cuáles glándulas endócrinas y exócrinas, síndromes, potenciales de acción o de membrana, médulas, cortezas, acueductos, hiatos, regiones anteriores, posteriores, mediales, laterales, superiores, inferiores, cefálicas, caudales, proximales o distales, en fin, tantas más cosas, sin siquiera mosquearnos. Los filósofos podrán discurrir entre sofismas, teorías kantianas o hegelianas, mayéuticas socráticas o lo que sea; lo mismo pasa con los músicos, arquitectos, albañiles, mecánicos, abogados, lo que quieran. Por intereses personales cada uno de ellos puede llevarse mejor con el lenguaje del otro, a veces incluso pudiendo vislumbrar un poquito qué les quisieron decir. Por el contrario, se pueden producir inmensos bloqueos mentales capaces de aturdir y aburrir al más despierto de los oyentes (obviamente, jamás entenderán qué les quisieron decir).
Les juro que lo intento, voy a entidades físicas, averiguo por internet, me quedo largos ratos buscando a ver si por casualidad llego a donde tengo que llegar o si me cae la ficha y entiendo qué significan palabras como "fiscal", "regimen" o "resarcitorio", pero no hay forma, simplemente no puedo pagar mis impuestos.

3 comentarios:

María José dijo...

Jajaja! No me esperaba ese final para nada, muy bueno XD!

Nico dijo...

¡Eh, que no decaiga!

Biam! dijo...

Medicina: mencionarse con moderación.

Muaaack!