lunes, 28 de julio de 2008

Os enseñaré

Hay pocos órganos en el reino animal que sean más fascinantes que los huesos ("os" en latín, ya que estamos). A pesar de su notable rigidez externa, y contrariamente a lo que se podría pensar, son los órganos más maleables de todo el cuerpo, y uno de los metabólicamente más activos. "¿De qué carajo estás hablando?" sé que se preguntan ahora mismo, pero tenganme paciencia que ya voy. Ya voy.
Los huesos per se tienen una forma original (en el feto y en el recién nacido) que es bastante parecida a la final, no vamos a decir que no. Si fuesen moldes vírgenes que tienen que ser moldeados durante la vida, no habría posibilidad de generar los sistemas articulares, que tan complejos son; las inserciones musculares tampoco estarían en óptimas condiciones. Y, ¡ah! llegamos a uno de los temas con peores preconceptos por parte del público general: las inserciones musculares; sin ir más lejos, cuando yo era un paparulo que de esto mucho ignoraba y me hablaban de ellas, pensaba que los tendones agarraban y se metían adentro del hueso (que se insertaban, bastante literalmente); otras teorías igual de descabelladas he escuchado por ahí. En realidad, los tendones de los músculos están tan bien unidos al hueso que no es que se "insertan", si no que se "continuan" con él: los huesos tienen varias capas, la más externa o superficial (periostio) es la que se continúa con el tejido del tendón, que no difiere muchísimo en su composición. Obvio que si tiran fuerte del tendón no van a arrancar un cacho de hueso, sino solamente el tendón, ¿eh? ¡Qué se creen!
Una característica bastante peculiar de estos muchachos es que todos ellos tienen "accidentes". Como la superficie de la luna tiene esos bonitos cráteres que le dejaron los millones de meteoritos que le dieron con todo lo que tenían, los huesos llevan las marcas de todo lo que le ocurre a lo largo de la vida de su hospedador. Aclaro, antes que sea demasiado tarde, que estas ocurrencias que dejan accidentes no son los golpes que uno se da, ni mucho menos; son los caminos que trazan los nervios, los agujeros que cavan los vasos y los relieves que generan los músculos. Evolutivamente, incluso, hay miembros que en el ser humano rotaron, y se pueden observar estas torciones en los huesos, como si fuesen trapos mojados que quedaron escurridos para siempre.
Con algunas cosas no hay mucho que hacer: las torciones, el recorrido de los nervios o de las arterias son, salvo algunos casos particulares, bastante constantes y dejan siempre las mismas marcas, haciendo que un hueso sea muy fácilmente distinguible de otro. Con las impresiones de los músculos pasa más o menos lo mismo: son constantes, sí, pero su relieve varía según la persona. Una persona que fue muy activa deportivamente durante su vida tendrá mejor marcados los accidentes musculares que una persona que se dedicó a estar sentada frente a la computadora (¡ejem!). La matemática es fácil: el músculo está insertado en el hueso; si el músculo tira del hueso y éste le opone resistencia, eventualmente va a empezar a remarcarse ese lugar de inserción. Pero sí, existen las excepciones: hay personas que tienen inserciones supernumerarias, recorridos distintos de algunos nervios o arterias, etc., y que dejan impresos accidentes que se ven una vez cada varios casos. Qué divertido sería enterarse, mientras uno está vivo, que tiene alguna de esas salvedades, ¿no? ¿Eh? ¿No les parece divertidísimo?
Pero vamos un poquito más profundo: por supuesto que los huesos tienen células (osteocitos, osteoblastos, osteoclastos, y otras) que son fundamentales para la función de ellos. Es necesario que los huesos estén en constante recambio, todo el tiempo se "destruyen" y vuelven a "construir" a niveles minúsculos, y de esto se encargan las células, que absorben o depositan los materiales que constituyen al hueso maduro (colágeno, sales de calcio, etc.). De hecho, los huesos son el principal reservorio de calcio del cuerpo (el calcio es un mineral que además de ser lo que le da rigidez a los huesos, es fundamental para muchos otros procesos como la contracción muscular o el impulso nervioso, entre muchísimas otras); como el calcio tiene que estar en un perfecto equilibrio, todo el tiempo las células óseas están regulando su entrada y salida para mantenerlo en niveles adecuados para el resto del cuerpo, que si no estamos en el horno. Y para poder hacer esto, ¿qué les parece? ¿necesitan tener sangre cerca o no? Síiii, necesitan. Por eso es que los huesos están muy ricamente irrigados: siempre se les puede ver en alguna de sus caras (cuando se los ve aislados, claro) un agujero bastante importante, de algo así como un milímetro de diámetro, que es el "agujero nutricio" por donde se le mete la arteria principal que lo irriga; pero también se puede ver que casi toda su superficie está acribillada por agujeritos de distintos órdenes que sirven para el paso de vasos menores.
Además de ser fundamentales para el metabolismo del organismo, son el sostén estructural de todo el organismo (y ese importantísimo componente del sistema locomotor), como todo el mundo ya sabe. Participan en una extensa red de comunicaciones que va de los pies a la cabeza y de la cabeza a los pies; todos los huesos están conectados con, aunque sea, otro hueso. ¡Excepto uno! Sí, claro que tenía que existir una excepción a la regla, ¿qué se creían? Es el hioides, un huesito difícil de palpar, pero muy relacionado con el aparato digestivo, porque es donde se insertan algunos de los músculos de la lengua y otros relacionados con la deglución. Pero sí está indirectamente relacionado con otros huesos a través de los músculos. Y no está de más extender esta red de conexiones diciendo que muchos órganos, como los pulmones, tienen ligamentos, que se insertan en huesos cercanos y les ayudan a mantener su posición dentro del cuerpo.
Yo sé que ustedes, queridos lectores, son personas muy sagaces y para este momento ya están pensando "¡Che! Pero, entonces, si veo un solo hueso de un cadáver muy probablemente pueda saber si era hombre o mujer, quizás a qué edad murió, qué altura tenía, a qué se dedicaba, y hasta si tenía algún tipo de enfermedad. ¡Qué copaaadddo!". Sí.

2 comentarios:

Esteban, S. dijo...

Muy buena explicación... Pero si hay fracturas por avulsión.. Osea fracturas debidas a que se ejerce demasiada tensión sobre la inserción y se termina AVULSIONANDO una parte del hueso, sin cortarse el tendón. Un pequeño aporte por amor a la humanidad!

Elizalde dijo...

Te juro que jamás me lo hubiera imaginado! Acabo de ver una avulsión completa de la cabeza del húmero en Google; qué tan frecuentes son?
Gracias Máster Doc por el aporte!
Por cierto, Juan me dijo una vez que cuando estuviste en Estados Unidos publicaste un artículo sobre el dolor, puede ser? Lo tenés todavía?